31.12.08

Nervios

¿Qué tiene esta carrera? ¿Qué hace que ni tan siquiera este año, que no puedo plantearme hacer un buen crono, me libro de los nervios? Haciendo uso de una expresión manida donde las haya, soy un manojo de los mismos, o sea de nervios. Ya esta noche la he pasado en un duermevela continuo desde eso de las siete. Vigilia mezclada con largas cabezadas que venían aderezadas por extraños sueños.
Lo más raro ha sido verme en Zaragoza en medio de un diluvio a punto de empezar a correr un maratón. Esto parece una mezcolanza de bestias negras y malos pensamientos que se concentran en la cabeza como fruto de esa situación de nervios de la que hablo. Por un lado, me he ubicado en Zaragoza, donde viví mi peor momento como lesionado. Por otro, nos ha acompañado una lluvia a la que estamos temiendo desde hace unos días, y que nos hace mirar el pronóstico meteorológico hora sí, hora también. Por último, la agonía del diezmil se ha transformado por unos instantes en el largo desgaste del maratón, como esa meta lejana que se presenta al final del año que estamos a punto de comenzar.

Me he despertado y todo ha vuelto a su sitio, como suele ser habitual en estas ocasiones. Pero no se me ha quitado de encima la sensación de desasosiego e intranquilidad. No lo ha logrado el paseo matutino por el barrio. No lo ha logrado el plato de lentejas que fruto de la tradición en el Año Viejo he tomado para comer. Tampoco la infusión que pretendía preceder una siesta inexistente. Así que nada mejor que prepararme para saludar a los que van a correr la popular y, de ese modo, tratar de salir un poco de dentro de mi, que es donde siempre me recluyo en los mediodías y las tardes de San Silvestre desde que me dedico a despedir el año corriendo.

En cualquier caso, es el mejor momento para celebrar que tal día como hoy, hace cinco años, corrí mi primera carrera popular. Fue en la SSV Popular de 2003, que terminé en un tiempo de 44:15, aproximadamente. Aún recuerdo que al día siguiente salí a trotar y me preguntaba: "¿Cuánto tiempo me durará la tontería ésta de correr?" Pues nada, en el 2004 conseguí hacerme con un puesto en la Internacional, donde volví a bajar de 38' por los pelos. En el 2005 anduve por los 36:30 que había hecho en Canillejas y Aranjuez. Ya en 2006 hice mi mejor tiempo en la SSV, en este caso un 34:45. Y el año pasado, 34:58 por mi crono.

Esta vez volveremos a ver un 36 o 37 en el crono, con toda seguridad. Pero lo importante es, un año más, poder estar allí, salir sin lesiones, y haber sentido estos maravillosos nervios durante todo el día.

18.12.08

Rojo

Ayer fue un día rojo. Rojo por la mañana camino de la reunión que me tuvo ocupado en Tres Cantos. Circulaba por la M-607 en torno a las 8:30. En ese momento el sol empezaba a asomar la gaita por la tronera del este, más bien sureste en estas proximidades del solsticio, y antes incluso de dejarse ver desparramaba su luz hacia las montañas que cierran Madrid por el noroeste. Allí, fruto de las nieves del fin de semana, un lienzo blanco parecía querer ser una enorme pantalla que reflejase el cañón lumínico del astro rey. Fruto de este encuentro, un tono rojizo cubría el horizonte ondulado y nos regalaba una imagen que invitaba a soltar la moto y sentarse en el suelo a disfrutar del espectáculo. ¡Qué cosa más bonita, disfrutar del amanecer rebotando en las laderas nevadas de la sierra! Me imagino ahora a los habitantes de la caverna de Platón, que no veían la Verdad al disfrutar sólo de las sombras proyectadas en las paredes de la cueva, en lugar de mirar directamente a la fuente de luz. Pero ayer me satisfizo ser un ignorante y no mirar al sol de cara, sino dejarme llevar por su ¿engañoso? reflejo en las paredes de mi caverna. Qué placer, a veces, renunciar a la luz.

Rojo por la tarde - noche. El rojo de miles y miles de pilotos traseros de coches inundando las carreteras de Madrid y alrededores. Salimos a las seis de Tres Cantos, y ya entonces aquello era una procesión interminable de luminarias que se extendían entre Tres Cantos y la M-40. Luces rojas tenues, intensas, ámbar intermitente, rojo fugaz por una frenada inesperada, y yo tratando de avanzar entre la marea, siempre atento a un cambio de carril inesperado que pueda llevarme al suelo. Y veo eso y se me hace impensable que tanta gente renuncie a usar el transporte público o a usar medios alternativos (léase la moto, léase compartir coche) con tal de evitarse perder tres horas todos los días y, lo que es más importante, con tal de ahorrarse el cabreo monumental con que deben de saludar en la empresa a sus compañeros, y que se deben de llevar como regalo vespertino a sus hogares. Por más que le doy vueltas soy incapaz de encontrarle una explicación. ¿Es eso vida? Me decía hoy Sergio, con razón, que eso es suficiente argumento para cambiar de casa o de trabajo, si lo del medio de transporte no tiene solución. Tampoco viene mal de vez en cuando meterse en estos ríos de lava roja destellante para así darme cuenta de la suerte que tengo de tardar 25 minutos en llegar al trabajo y, encima, sin coste.

Rojo para terminar el día en Vicálvaro: el rojo anaranjado del tartán que echaba de menos y que ya llevo probando dos semanas consecutivas. Aún en proceso de regreso a los entrenamientos, estoy adaptándome poco a poco a lo que me parece razonable y creo que me puede venir bien. Ayer Alberto y Mario tenían un 3000 - 2000 - 1000 a ritmos que aún no puedo manejar, mientras que Luis iba a afrontar un 3 x 1000 al que me podía unir sin problemas. Así, combinando tramos con unos y otro, hice cinco miles sin mucha recuperación, siendo ésta siempre al trote, a ritmos nada estratosféricos pero que me dejan contento porque además tuve buenas sensaciones. Unas cuantas vueltas a la pista y mucha conversación distendida con los compañeros de entrenamiento para terminar un día largo, variado y al mismo tiempo satisfactorio.

14.12.08

Fin de semana de cross

Parece que se han confabulado los hados para brindarnos un fin de
semana de campo a través por todo lo alto. Además, han sido generosos y
no se han limitado a actuar en casa, sino que lo han hecho también,
como correspondía, a unos 2000 km de distancia de Madrid, en Bruselas.


Allí se celebraba la cita anual del campo a través con el Campeonato de
Europa
en sus diferentes categorías. En esta ocasión, y de momento,
hemos podido seguirlo por TVE, algo que de entrada no teníamos
demasiado claro. Ya hace tiempo que el presupuesto y la atención que
destina la televisión pública al atletismo en general, y al cross en
particular, vienen decayendo. Así, cada vez es más complicado seguir
pruebas emblemáticas del calendario nacional; los narradores no
encuentran comentaristas adecuados para apoyar las retransmisiones; y
el tiempo dedicado a éstas es casi siempre limitado, rozando a veces lo
deficiente al cortar las carreras en el momento en que el tercer o
cuarto corredor ya ha llegado a la meta. Pero es lo que toca, es la
combinación de dos factores: por una parte, creo que la afición al
atletismo no está extendida entre los televidentes, y nos toca aceptar
que la programación se centre en otros deportes con más tirón. Por otro
lado, tengo la impresión de que la labor del equipo técnico tiene mucho
que mejorar, y su poca capacidad para transmitir emoción, para mejorar
las retransmisiones y enganchar a más aficionados, realimenta el
primero de los factores de los que hablo.

Sea como sea, vamos al grano, que me voy liando. Por las circunstancias
que aclararé unas líneas más abajo, sólo he seguido las carreras de las
categorías senior, donde tanto las chicas como los chicos de España han
tenido papeles destacados.

Con el archiconocido Atomium como telón de fondo, Rosa Morató no ha
podido renovar el podio alcanzado en la edición de Toro en 2007. Sin
embargo, creo que debemos valorar de manera muy positiva su rendimiento
en una carrera en la que en gran parte del recorrido se ha encontrado
sola y luchando entre dos aguas. Así las cosas, ha logrado la quinta
plaza por detrás de la holandesa Hilda Kibet, el dúo portugués de
Jessica Augusto e Ines Monteiro -admirable el mimo con que se trata en
Portugal a la preciosa especialidad del campo a través-, y la irlandesa
Mary Cullen. No han ido tan bien las cosas en la clasificación
colectiva, en la que España ha quedado en séptimo lugar.

En el apartado masculino, podemos decir que se ha cumplido una
tradición que va camino de hacerse con el manido calificativo de
ancestral. De nuevo, el ucraniano Lebid se ha hecho con el triunfo en
una preciosa carrera en la que ha batallado codo con codo con Mo Farah,
medalla de plata, Mustafa Mohamed, bronce, y Alemayehu Bezabeh, el
etíope recientemente nacionalizado español, quien ha luchado hasta la
última vuelta con el grupo de cabeza, pero que al final ha sufrido un
pinchazo importante, acabando en séptimo lugar. Sin embargo, los
resultados del resto de seleccionados han servido para que España
volviese a hacerse con el oro por selecciones: Ayad Lamdassem (4º),
Sergio Sánchez (13º) y Javi Guerra (15º) también han puntuado,
alzándose con el triunfo frente a la oposición de Francia y Gran
Bretaña - Irlanda del Norte.


Pero, como digo, también en Madrid hemos tenido un fin de semana de
marcado carácter atlético y crossístico. Vamos a hablar del 'correl',
que luego me echan la bronca. Desde el viernes hemos tenido un bajón de
temperaturas y una borrasca amenazando nieve sobre la capital, que en
el caso del extrarradio se ha materializado en una imponente nevada en
el transcurso del cross universitario de la UAM. No participé, pero me
aseguran que a poco de comenzar el evento se desató la ira metorológica
y empezó a cubrirse todo de blanco, con lo que imagino que las escenas
debieron de ser realmente atractivas y cercanas a lo épico. Yo, sin
embargo, me decanté por algo mucho más prosaico, e hice un rodaje de
una hora por Arcentales al que adjunté una sesión de gimnasio siguiendo
los consejos de Vicente. Resultado: las piernas picaban de lo lindo y
hoy me he levantado con la sensación de tener un par de sacos de
legumbre en cada pata.


Y hoy he cumplido con un objetivo que siempre se me ha escapado:
correr el cross de la Dehesa de la Villa que organiza la A.D.C. de los
Poetas
. La coincidencia con Aranjuez solía ser la razón para no poder
participar en este evento, y la verdad es que hay que reconocer que es
una lástima no haber podido debutar antes. Un día magnífico, soleado,
pero frío y ventoso, ha sido el cuadro en que se ha enmarcado una
carrera marcada por los constantes cambios de pendiente, dirección, y
por los restos de nieve que quedaban en el suelo tras la noche pasada.
No había demasiado barro, pero aun así he optado por usar los clavos, y
creo que han venido bien. Mi idea era salir con tiento, pero el poco
tiempo de entrenamiento llevo encima se traduce en que la primera de
las tres vueltas de 2 km que habíamos de recorrer se ha hecho muy
llevadera, y me hacía pensar que podría mantener el ritmo e incluso
incrementarlo. Sin embargo, no ha sido así, con el transcurso de la
carrera he acusado la falta de volumen por ahora, y tenido que ceder un
poco. Al final, un muy buen entrenamiento en un entorno inmejorable, en
una carrera que creo que debería frecuentar más.


Ah. Y todo, gratis, y con una organización excelente. Supongo que
unos kilómetros de allí, en la Casa de Campo, 2500 atletas se estarían
pegando por conseguir un buen lugar en la salida del Trofeo Akiles.

8.12.08

Otoño en la Casa de Campo

Hace unos diez días tuvimos una de esas transiciones bruscas al invierno que tanto caracterizan el clima mesetario de Madrid. Los termómetros cayeron bajo la línea que según el chascarrillo popular separa el frío del calor (ya sabemos: 0º, ni frío ni calor), llegaron las heladas, un viento gélido, y la sensación de que hacía años que el tiempo no nos golpeaba con esa furia. Afortunadamente, los datos están ahí para consultarlos cuando queramos, y resulta que el año pasado tuvimos temperaturas más frías en Noviembre que en este mes pasado.

Sea como sea, el tiempo se vistió de invernal de la cabeza a los pies; preparaba sus mejores galas para recibir la iluminación navideña, e incluso nos hizo soñar con la posibilidad de un manto blanco que saludase al mes de Diciembre a porta gayola. Pero no, al final el calendario ha impuesto su lógica. Esto, que no siempre es así, nos ha llevado a volver al otoño en el transcurso de esta semana, y especialmente en este falso puente de la Constitución. Falso, porque no ha sido tal, dado que el festivo ha caído en lunes y no en martes. Pero es que estábamos tan necesitados de descanso en esta travesía del desierto (del Gobi, imagino, dadas las temperaturas), que todo día feriado nos iba a parecer un acueducto. La borrasca llegó, y hemos vivido tres días de cielos grises, niebla húmeda, y chaparrones abundantes en una atmósfera de temperaturas suaves, lejanas de la escarcha pasada.

Tras semanas sin disfrutar de algo así, he de confesar que me chifla la posibilidad de correr envuelto en ese manto. Si encima tengo la oportunidad de hacerlo en la Casa de Campo, la dicha es doble. Es ahora cuando más bonita se nos viste esta preciosa dama de la urbe madrileña: la humedad, el olor, la combinación de verdes intensos, amarillos en las copas de los árboles, marrones entre rojizos y negruzcos de los troncos de los árboles, hacen que te sientas muy lejos del asfalto, los semáforos y el bullicio cuando no estás más que cuatro pasos de ellos. O cuatro zancadas, por mejor decir. Así que hemos aprovechado para vivir intensamente estos, quizá, últimos coletazos verdaderamente otoñales de la Casa de Campo, antes de que lleguen los fríos de verdad, para hacer un rodaje suave, y otro con un controlado de cinco kilómetros intercalado que me ha servido para dar rienda suelta a las ganas de correr, e ir construyendo una variada base a todo tipo de ritmos en esta pretemporada tardía que ahora mismo estoy viviendo.

5.12.08

El inescrutable placer de gastar dinero

Con el paso del tiempo mi asombro es mayor ante la tendencia que tenemos a derrochar el dinero con una y mil excusas. Esto se puede aplicar a innumerables ámbitos de la vida, y hoy en día es cuestión de actualidad con la omnipresente crisis. Decían anoche los comerciantes en los informativos que habían notado un bajón considerable de ventas porque reconocían tendencias novedosas en los consumidores. Por un lado, los clientes tendrían a comprar sólo lo que resultase necesario. Por otro, está siendo más habitual comparar precios entre establecimientos y elegir aquellos que resultan más baratos. Parece increíble que estas pautas de comportamiento, tan sanas y razonables, sólo se adopten cuando hay que apretarse el cinturón y vemos el futuro económico tambalearse. Es, cuando menos, muy curioso.

Sirva esto como introducción para entrar en harina y largar un poco acerca del mundillo en torno al cual se construye este blog: el del atletismo popular. Parece que si hoy en día hay un ámbito a salvo de las crisis, ése es precisamente este que nos ocupa. Los que me seguís en esta bitácora ya conocéis mis opiniones recientes acerca de la masificación de carreras, de cómo vuelan los dorsales, se multiplican los eventos, y el precio de las inscripciones no para de aumentar. Algo que parece estar en contra de las leyes del mercado, pues a pesar del aumento considerable de la oferta, los precios no bajan... así que sólo queda suponer que la demanda se ha disparado.

Siempre se ha percibido un halo de humildad próxima a la pobreza en el mundo del atletismo. En comparación con otros deportes, nada hay más barato y sencillo que calzarse unas zapatillas, ponerse ropa deportiva y salir a correr. Es más, por las particularidades de esta actividad, ni tan siquiera hace falta ropa muy compleja en los meses de invierno, exceptuando breves períodos de frío extremo. Pues bien, hoy parecemos huir de esta humildad y, de la mano de ese aparente placer que supone gastar dinero, nos rodeamos primero de cachivaches, ropas de todos los tipos, y numerosísimas zapatillas para cada condición posible. A continuación, acudimos a tantas carreras como sea posible, en muchas ocasiones sin pretender competir, sino sólo 'por ir a rodar', cuando esto lo podemos hacer gratuitamente en innumerables lugares y sin ningún tipo de dificultad logística. Y, finalmente, hemos llegado a convertirnos en clientes de saraos muy curiosos. Empezó la cosa con el Start2Run de Nike, algo que parecía nacer como una idea nueva y fresca para potenciar los entrenamientos guiados y en grupo, al calor de la San Silvestre.

Luego han continuado otros experimentos como el Adidas Running Day en el que por un módico precio (que parece más módico gracias al disfraz que le ponen de que el importe de la inscripción se dedicará a fines benéficos... qué asco me da esta moda) pasas un par de horas entre entrenamientos, charlas, pruebas de material y un pincho para redondear el evento.

Y ahora ha llegado la última de las propuestas, procedente de la afamada tienda de material atlético Bikila: el Corremos Contigo. Ofrecen entrenamientos personalizados y en grupo, una serie de descuentos y ventajas como cliente de Bikila, equipaciones exclusivas... todo bajo la tutela del responsable de fondo de la RFEA, Luis Miguel Landa, y de su señora esposa, la ex-atleta china Dong Liu. Como idea, parece muy bien concebida, pero es que los precios son de traca: por un mes, 45 eurazos. Por un año, 300. Y estoy seguro de que tendrá tirón, porque todo funciona movido por ese inescrutable e inexplicable placer al que hago referencia al comienzo de esta entrada. En fin, no quiero dar la sensación de estar en contra de estas iniciativas, pues me parece que se deben al legítimo deseo de ganar dinero por medio de un negocio perfectamente legítimo. Sólo digo que no entiendo que estas cosas lleguen a triunfar, que podamos pagar esa pasta por hacer algo que no tendría por qué costar nada o casi nada.

Ayer mismamente, por poner un ejemplo, disfruté de un entrenamiento en grupo en Arcentales, y lo cierto es que no me salió mal de precio: cero euretes. Me junté con la cuadra del Edward, y me uní a su 10 x 400, todavía con una mezcla de prudencia en los ritmos y de incapacidad para ir mucho más rápido. Así las cosas, completamos un buen rodaje previo y un bloque de cuatrocientos en los que la mitad se hicieron cuesta arriba y con el viento en contra, y la otra mitad en descenso y con el viento en la espalda. Poco a poco vamos entrando en materia.

Este entrenamiento venía después del Canguro del domingo, donde me encontré razonablemente bien, y del rodaje con gimnasio del martes. El miércoles hice un entrenamiento cruzado perpetrando una lamentable actuación en un partidillo de fútbol sala. No me canso corriendo por la pista, pero eso ayuda poco a la hora de controlar el balón, me temo...

28.11.08

Cambios

El título de la entrada está justificado por sí mismo en tanto en cuanto estoy viviendo una etapa de cambios. Desatados por el cambio de domicilio y lo que podríamos designar una reindependización, en tanto en cuanto vuelvo a volar del nido paterno... que ya iba siendo hora, por cierto.

De primeras ha habido un proceso de adaptación a la vida propiamente dicha: más tareas, otras responsabilidades, y más libertades. Al fin y al cabo, la libertad sólo puede serlo entendida desde la responsabilidad, aunque esto sea un tema peliagudo sobre el que hace años tuve más de una y más de diez peliagudas discusiones. Aquella época de monitor de tiempo libre...

En fin, que divago; decía que me he tenido que adecuar a mi nueva vida, y esto es así hasta detalles tan curiosos como los de la ubicación física. No sólo hablo de levantarme por las mañanas por el lado equivocado de la cama. Ni de salir de la habitación hacia el servicio y acabar en la cocina. No. Me refiero a algo tan básico y tan aparentemente absurdo como ser consciente de estar en Madrid, en España. Las dos primeras semanas en mi nuevo hogar me metía en casa y tenía el convencimiento pleno de estar en Hamburgo. Hablaba por teléfono con mis padres y la sensación era la de hablar con un país extranjero. No es extraño, si tenemos en cuenta que mi vida fuera del hogar paterno sólo se había desarrollado por aquellos lares. Pero suena raro, y me ha costado unos cuantos días llegar a situarme.

Luego han venido cuestiones más básicas: nuevos horarios, el transporte al trabajo, las horas de entrenar, o el lugar donde hacerlo. En este sentido, el parque Paraíso merece menos este nombre que mi querida Dehesa de la Villa, pero por el contrario, el ambiente atlético que se respira es inigualable, y a todas horas hay una buena cantidad de corredores entregados al esfuerzo. Con lo que la posibilidad de entrenar en compañía es siempre absolutamente real y cercana. Al mismo tiempo, muy cerquita de casa tengo un polideportivo con un gimnasio bien dotado y en buen estado, así como con sauna. Claro, el primer día que entré en la sauna terminé por desubicarme del todo, pues esto es algo que sólo había hecho hasta ahora en Alemania, con lo que la desorientación me llevaba hasta el límite de sentirme muy extraño hablando español entre aquellas paredes humeantes.

Y decía que toda la entrada justificaba el título ateniéndonos a los cambios que he experimentado en el último mes. Pero si volvemos la vista hacia el entrenamiento, hay más justificación si cabe para el título. Porque ayer, sin previo aviso ni intención, me enganché al entrenamiento común en el parque, e introduje unos cambios de ritmo (fartlek, que diría un sueco) por primera vez en muchísimo tiempo. No forcé mucho, pero sí fue suficiente para hacer un par de comprobaciones. Por un lado, que la pierna parece ir aguantando. Por otro, que mi estado de forma es lamentable. Pero si la primera premisa se cumple, ya nos encargaremos de solucionar la segunda, con paciencia y algo de cabeza.

25.11.08

Deportes alternativos

Ya lo apuntaba Esther en su blog. El domingo no fue un día exclusivamente deportivo, o al menos no exclusivamente deportivo en la acepción más clásica del término. Por la mañana sí tuve una ración de lo que hemos dado en llamar un rodaje social, en tanto en cuanto se practica a ritmos que nos permitan contarnos el transcurso de la semana sin demasiado esfuerzo. Como nos reunimos una cuadra de parlanchines sin remedio, el entrenamiento se convierte casi casi en un debate en el que hay que ir pidiéndose la vez para no pisar las intervenciones de unos y otros. Deberíamos regularlo al estilo de los de 59 segundos.

Tras una sesión de sobremesa mucho más relajada para el cuerpo, a excepción del corazón, en la que disfrutamos del triunfo en la Davis, por la noche faltaba el complemento al entrenamiento matutino. Algo de gimnasia para el cuello, las piernas y los brazos. Los medios para conseguirlo: una entrada para la sala Ritmo y Compás y un chorro de buena música para practicar lo que los anglosajones denominan con mucho acierto headbanging y air guitar playing.

Nos reunimos una audiencia no excesivamente numerosa, pero sí bastante devota, del noruego de las cuerdas vocales de bronce. No diría que son doradas, porque eso daría un tono demasiado brillante, ni argentinas, pues su voz no tiene esos tintes cristalinos. El bronce creo que esconde los matices más crudos, variados, desgarrados, que se pueden degustar en el torrente vocal que emana del pecho -cada vez más generoso- del genial Jørn Lande.

Su actuación vino precedida por dos teloneros. En primer lugar, sus compatriotas The Triosphere, comandados por una vikinga de armas tomar con espaldas y brazos de nadadora, que a simple vista hasta me recordaba a Jørn. Luego constaté que no son familia, así que debe de ser la cara estándar en esas tierras. Grupo correcto que se merece alguna escucha más detenida, y en el que me sorprendió gratamente que la cantante, Ida, no se ajusta a los dos estereotipos m´sa habituales de las cantantes femeninas de metal: la corriente de voz operística, por un lado, y la de voz extrema, a lo Arch Enemy.

A continuación, unos suizos con frontman italiano, Pure Inc. Curiosa mezcla, con apuntes de hard rock, otros alternativos, otros heavies, aderezados con una voz más que notable, al menos en cuanto a aptitudes. Es cierto que el cantante tiende peligrosamente al grito, pero no lo es menos que el tío tiene un registro muy amplio y una resistencia fuera de toda duda. A ratos suena a Chris Cornell y a ratos a cantante clásico de Hard Rock. A destacar la originalidad del comienzo del concierto, con una peculiar versión de The End, de los Doors, y el final, con una interpretación espídica de la Immigrant Song de los Zeppelin.

Para terminar, Jørn. Fue un concierto un poco corto, pero que se convirtió en un auténtico disfrute en el tiempo que duró. Le vi más suelto y abierto que cuando asistí al concierto de Masterplan hace unos años en el Headbanger's Ballroom de Hamburgo. Tampoco es que sea la alegría de la huerta, pero interactúa más con el público. Y lo que no deja de sorprenderme es cómo calca todas y cada una de las texturas de su voz en los discos, y cómo cuando no lo hace es porque mete variaciones que enriquecen más si cabe la interpretación. Es un monstruo, un animal, y seguiré pensando que es el mejor cantante de rock que me he podido echar a las orejas, perdón, a los oídos.

Buen repaso por su discografía, tocando un poco de cada palo e incidiendo en su última publicación, coronando todo con una versión sencillamente epatante de Stormbringer.

Se me olvida decir que me gustó el concierto, jaja.




Volviendo a lo atlético, tengo que incidir en algo que no deja de sorprenderme, y que no por ya profusamente comentado debo dejar pasar. Este domingo se celebra el 44º Cross del Canguro en el bosque de la Casa de Campo. Pues bien, en esta carrera en la que todos los años te puedes apuntar en la línea de salida sin ningún tipo de problema... ¡se han agotado los dorsales! Nosotros nos habíamos hecho ya con uno la semana pasada en Running Company, sencillamente por el hecho de ahorrarte 2 € respecto de la inscripción in situ, y porque de este modo no andas con prisas a la hora de hacerte con el dorsal el mismo día de la carrera.

Estamos inmersos en una fiebre de locura que hace que cada fin de semana haya múltiples carreras en Madrid, tanto en ruta como de campo a través, y cada vez se hace más complicado pensarse con tranquilidad la participación. En cuanto te descuidas, los dorsales han volado y no tienes ocasión de correr. Creo que la burbuja se está hinchando a ritmos forzados, y antes o después terminará por reventar. Seguiremos con atención en qué acaba todo esto, pero no me gusta la pinta que está tomando.