26.1.08

Descanso


Y se obró el milagro. Como dije, mi intención era tomarme el viernes de descanso con el objeto de refrescar las piernas y, por ende, la mente, que siempre se pone a dar vueltas sin parar cuando físicamente no respondemos de manera adecuada.

Total, que me pegué un señor paseo desde mi casa (Barrio del Pilar) hasta Jacinto Benvente, leyendo y disfrutando de El viento de la Luna, de Muñoz Molina. Ya en el centro, a practicar un poquito de francés viendo una película muy interesante, Persépolis, donde se da una visión crítica de la historia reciente iraní, y donde también tenemos una visión un tanto original de las dificultades de integración e incompatibilidades entre occidente y oriente.

Luego, cama. Yo, que entre semana duermo más bien poco, me he cascado 10 horitas de sueño, y las piernas se han levantado dando palmas de alegría. Así las cosas, 30 minutos de gimnasio, y después he quedado con Sergio y Esther en la Dehesa para trotar un poco y acompañar a Sergio en alguno de sus cuatro cambios de 10' a ritmo moderado. Muy cómodo y disfrutando de una mañana espléndida, sin forzar para que la bajada de pistón sea realmente efectiva.

Y es que eso de descansar es cojonudo, por lo que se ve, jeje.


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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Si ahora vienen 10 semanas de cañita,lo que has hecho hasta ahora que ha sido?
Madre mía yo alucino

Anónimo dijo...

Soy Antonio.

Ishtar dijo...

Bueno, bueno, sin forzar algunos... ;-)). Qué petada, podiosss... creo que esa tarde bebí 5 litros de agua por lo menos.

Por cierto, ayer te perdiste una superpeli de acción trepidante que vimos desde unas butacas comodísimas casi en la última fila sin forzar el cuello y teniendo una visión total de la pantalla sin esfuerzo alguno... ;-))

Besicos!